Los días corren como reguero de agua
Nada nuevo pasa....
Cronos sigue cincelando surcos en los cuerpos
la piel se quiebra como hojarasca seca
Nada nuevo pasa...
la metamorfosis en los rostros
es inevitable
los ojos buscan nuevos colores
labios marchitos que anhelan
la eclosión utópica de un beso prometido
Olores, aromas y sabores
ya no son los mismos
han perdido su estado primigenio
Nada nuevo pasa...
Las personas siguen siendo personas
que caminan como ciegos
entre las baldosas de una ciudad que no es la misma
Nada nuevo pasa...
Las ventanas muestran otra historia
que no acabamos de entender
la de una ciudad llena de afiches y maquillajes
que nos oculta su realidad
avergonzándose de estar construida
sobre la arena del desierto
Lo único nuevo es una pluma
que se desliza plácidamente sobre la hoja en blanco
tratando de inventar nuevas realidades
donde no pasa nada.